Gastos e impuestos del chofer: gasolina, mantenimiento y lo que nadie te explica del 1099
Manejar por app no es solo lo que entra: es lo que sale. Aquí va cómo llevar la cuenta de la gasolina, el mantenimiento y el desgaste, por qué el millaje se anota desde el día uno, y qué cambia al ser trabajador por cuenta propia.
Actualizado el 29 de julio de 2026 · 11 min de lectura

Cuando alguien empieza a manejar por app, mira una sola cifra: lo que entró esta semana. El chofer que dura años mira dos: lo que entró y lo que salió. Actualizado en julio de 2026.
Este artículo es sobre la segunda. No te vamos a prometer ganancias —nadie honesto puede, porque depende de tus horas, tu zona, tu carro y la demanda— pero sí te podemos enseñar a llevar la cuenta bien desde el día uno, que es lo que separa a quien sabe cómo le va de quien solo lo intuye.
El dato que se anota desde hoy: el millaje
Si dejas de leer aquí, quédate con esto: anota el odómetro al empezar y al terminar cada turno.
Por qué importa tanto:
- Es el número que más peso tiene cuando llega la temporada de impuestos.
- Es el único que no se puede reconstruir después. Los recibos de gasolina los recuperas del banco; las millas de marzo, ya no.
- Es lo que te permite calcular tu costo real por milla, y con eso decidir si vale la pena aceptar viajes largos hasta la orilla del Metroplex.
Cómo hacerlo sin complicarte: una libreta chica en la guantera, dos números por turno —inicio y fin— y la fecha. Si prefieres una app de millaje, perfecto; pero la libreta funciona y nunca se queda sin batería.
Y una distinción que conviene entender: no todas las millas cuentan igual. Las millas manejando con pasajero, las millas yendo a recoger, y las millas de tu casa al punto donde empiezas a trabajar tienen tratamientos distintos. Es exactamente el tipo de pregunta que vale hacerle a un preparador de impuestos una sola vez para hacerlo bien todos los años.
Los gastos reales, uno por uno
| Gasto | Cada cuánto pega | Qué hacer al respecto |
|---|---|---|
| Gasolina | Diario | Es el que se siente; llena en las estaciones más baratas de tu ruta, no en la de la esquina |
| Cambio de aceite | Cada pocos miles de millas | Con muchas millas al mes, se adelanta mucho más de lo que estás acostumbrado |
| Llantas | Cada cierto tiempo, y de golpe | Aparta dinero desde antes; rotarlas y revisar la presión alarga su vida |
| Frenos | Periódico | El tráfico de ciudad se los come más rápido que la carretera |
| Seguro | Mensual | Habla con tu aseguradora sobre el uso que le das al carro |
| Lavado y limpieza | Semanal | Un carro limpio se refleja en tus calificaciones |
| Teléfono y datos | Mensual | Parte del costo de trabajar |
| Depreciación del carro | Invisible, hasta que vendes | El costo más silencioso de todos |
Los dos que más sorprenden son los últimos.
El mantenimiento se adelanta. Si antes hacías 800 millas al mes y ahora haces varias veces eso, el aceite, las llantas y los frenos llegan en una fracción del tiempo. No es que el carro salga malo: es que le estás dando en un año el uso de tres.
La depreciación no se siente hasta el final. Cada milla le baja valor a tu carro. No lo pagas hoy, lo pagas el día que lo vendes o lo cambias. Un chofer que no lo considera cree que le fue mejor de lo que realmente le fue.
Cómo calcular tu costo por milla (quince minutos, una vez)
No necesitas contabilidad. Necesitas dos semanas de datos:
- Anota todas tus millas de esas dos semanas.
- Suma todo lo que gastaste en el carro: gasolina, lavados, cualquier servicio, y la parte proporcional del seguro (el mensual dividido entre dos).
- Divide el gasto entre las millas. Ese es tu costo aproximado por milla.
- Compáralo con lo que te dejan tus viajes por milla.
Con ese número dejas de manejar a ciegas. Vas a poder contestar preguntas que antes eran corazonadas: ¿me conviene ese viaje hasta el otro extremo del condado? ¿Vale la pena salir en horas muertas? ¿Qué días me dejan mejor?
Y ojo: es tu número, no el del vecino. Un carro de bajo consumo bien mantenido y uno de camioneta grande no juegan el mismo juego.
Lo que cambia al trabajar por cuenta propia
Es la parte que agarra desprevenido a quien viene de un trabajo con cheque de nómina. Manejando por app eres trabajador por cuenta propia, y eso significa tres cosas concretas:
Nadie te retiene impuestos. En un empleo normal, el patrón aparta y manda. Aquí no: el dinero te llega completo y la responsabilidad de apartar es tuya. Lo que hacen los choferes organizados es guardar un porcentaje de cada semana en una cuenta separada y no tocarlo. Muy incómodo el primer mes; muy tranquilizador en la temporada de impuestos.
Pagas el impuesto de trabajo por cuenta propia. Es la parte de Seguro Social y Medicare que en un empleo se divide entre patrón y trabajador; por cuenta propia te toca completa. Los porcentajes y los mínimos están en irs.gov y conviene confirmarlos con un profesional, no con lo que dijo alguien en el grupo de WhatsApp.
Tus deducciones dependen de tus registros. Millas, recibos, servicios del carro. Sin papeles, no hay deducción — y aquí es donde la libreta de la guantera se convierte en dinero.
Un punto importante y honesto: nosotros no te podemos dar asesoría fiscal. Lo que sí te podemos decir es qué preguntar. Lleva a tu preparador tus millas totales, tus ingresos del año, tus recibos del carro y tu seguro, y pregúntale por el método de deducción que te conviene, si te toca pagar impuestos estimados durante el año, y qué debes guardar y por cuánto tiempo.
Cómo se ve del lado del ingreso
Ya que estamos hablando de números, hay que poner el otro lado de la ecuación, con los datos que sí son nuestros:
- Comisión fija del 20%, siempre. La misma que cobra DiDi en México, y aproximadamente la mitad de lo que se quedan Uber (~42%) y Lyft (~40%) según los reportes de NELP de 2025.
- Los viajes en efectivo van directo a tu bolsillo. El dinero llega a tu mano el mismo día.
- Depósitos semanales, sin retenciones raras.
- Choferes fundadores: 0% de comisión los primeros 90 días.
- Soporte real, en español, de gente que conoces.
Lo que no vas a leer aquí es "gana $X a la semana". No lo sabemos y nadie lo sabe: depende de cuántas horas manejes, en qué zona, a qué horas y cuánta demanda haya ese día. Cualquiera que te prometa una cifra fija te está vendiendo algo. La mecánica de la comisión está desglosada en cuánto te quedas de cada viaje.
Los hábitos que sí bajan el gasto
Nada de trucos raros. Esto es lo que de verdad mueve la aguja:
- Presión de llantas correcta. El ajuste más barato y el más ignorado. Revísala cada semana.
- Aceite a tiempo. Un cambio de aceite es baratísimo comparado con un motor.
- Manejar sin acelerones. Frenar y acelerar fuerte se paga en gasolina, en frenos y en llantas.
- No dejar el carro prendido parado sin necesidad. En julio en Texas se entiende el aire, pero horas de ralentí son horas de gasolina que nadie te paga.
- Cargar donde sea barato, no donde sea cómodo. La diferencia por galón, multiplicada por todo el mes, es dinero de verdad.
- Bajar el peso muerto. Todo lo que traes en la cajuela sin usar cuesta gasolina.
- Trabajar por zonas, no por corazonadas. Perseguir viajes lejanos quema millas sin pasajero.
- Cuidar el interior. Un carro limpio y sin olores sostiene tus calificaciones, y las calificaciones sostienen tu semana.
Lo que hay que apartar aparte de los impuestos
Casi todos los choferes que se caen del negocio se caen por lo mismo: un gasto grande sin ahorro. Cuatro llantas, una transmisión, un compresor de aire en pleno verano.
La costumbre que salva es tener dos apartados chicos:
- El del carro. Un poco de cada semana, para el mantenimiento que ya sabes que viene.
- El de los impuestos. Otro poco, en otra cuenta, y no se toca.
No tienen que ser cantidades grandes. Tienen que ser constantes. Y si un mes vino flojo, aporta menos, pero no rompas el hábito.
Los seis errores de cuentas que más caro salen
Estos se repiten en todos los grupos de choferes, año con año:
1. No separar el dinero del carro del dinero de la casa. Si todo cae en la misma cuenta, no sabes si la semana fue buena o si te adelantaste el gasto del mantenimiento. Una cuenta aparte —aunque sea una segunda cuenta gratuita— ordena todo.
2. Tratar el efectivo como "dinero extra". El efectivo de los viajes es ingreso, igual que un depósito. Si se gasta el mismo día sin anotarse, se pierden dos cosas: el registro y la noción real de cuánto entró.
3. No anotar las millas. Ya lo dijimos y lo repetimos porque es el error más caro de la lista. Sin millas registradas, la deducción que más peso tiene se queda sin sustento.
4. Perder los recibos del taller. Un cambio de llantas, una alineación, una batería: todo eso es gasto del negocio y todo eso se comprueba con papel. Una carpeta de plástico en la casa —o fotos en una carpeta del teléfono— resuelve el año entero.
5. Confundir ingreso bruto con ganancia. "Hice mil esta semana" no significa que ganaste mil. Ganaste mil menos gasolina, menos la parte del seguro, menos el desgaste que todavía no pagaste. Quien no descuenta el desgaste se lleva la sorpresa el día que necesita llantas nuevas.
6. Dejar los impuestos para abril. Sin retenciones automáticas, apartar es la única defensa. Un porcentaje fijo cada semana, en una cuenta que no tocas, y el trámite deja de dar miedo.
Qué guardar, y por cuánto tiempo
La regla práctica: guarda todo lo que tenga que ver con el carro y con el dinero, y guárdalo por varios años, no solo por el año en curso. En concreto:
- La libreta o el registro de millas, con fechas.
- Recibos de servicio: aceite, llantas, frenos, alineación, batería, cualquier reparación.
- Recibos de gasolina si vas a usar el método de gastos reales.
- Tu póliza de seguro y los comprobantes de pago.
- Los resúmenes de lo que te depositó la app, semana por semana.
- Comprobantes de lo que compraste para trabajar: soporte del teléfono, cargador, cámara de tablero, artículos de limpieza.
Cuánto tiempo exactamente hay que conservar cada cosa es una pregunta para tu preparador de impuestos, porque depende de tu situación. Lo que sí es universal: es mucho más fácil guardar de más que reconstruir de menos.
Y el papeleo del arranque
Para no dejarlo suelto: los requisitos para manejar con nosotros son licencia de conducir de Texas vigente, seguro de auto a tu nombre, carro modelo 2010 o más nuevo, y pasar la revisión de antecedentes que exige la ley de Texas. Hablar español con fluidez es requisito del puesto —también damos servicio en inglés—.
La solicitud toma dos minutos en maneja con nosotros, la verificación tarda de 1 a 2 días y te avisamos por WhatsApp. Todo el detalle está en los requisitos para ser chofer en DFW, y si vienes de otra app, la comparación honesta está en de Uber o Lyft a RaiteYa.
Y para cuidarte allá afuera —efectivo, viajes de noche, pasajeros difíciles— tenemos una guía aparte: seguridad del chofer.
En resumen
Manejar por app se ve bien o se ve mal según lo que mides. Mide tres cosas y vas a ir un paso adelante de la mayoría: tus millas (anotadas cada turno), tu costo por milla (calculado una vez y revisado cada tanto), y el dinero apartado para impuestos y mantenimiento.
Del lado nuestro, lo que puedes contar como fijo: comisión del 20%, siempre; el efectivo directo a tu bolsillo; depósitos semanales; y 0% de comisión los primeros 90 días para choferes fundadores. Del lado tuyo, lo que hay que llevar con disciplina son los números de arriba — y una consulta con un preparador de impuestos el primer año.
¿Listo para empezar? Regístrate como chofer en dos minutos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se gasta de verdad manejando por app?+
Depende de tu carro, de las millas que hagas y de cómo lo cuides, así que nadie honesto te puede dar una cifra fija. Lo que sí puedes hacer es llevar la cuenta desde el primer día: gasolina, aceite, llantas, frenos, seguro y lavados. Con dos o tres semanas de registro ya sabes tu costo real por milla.
¿Qué es lo primero que debo anotar?+
El millaje. Anota el odómetro al empezar y al terminar cada turno. Es el dato que más vale a la hora de los impuestos y el único que no puedes reconstruir después.
¿Puedo deducir las millas que manejo?+
Como trabajador por cuenta propia, las millas de negocio normalmente se pueden deducir, ya sea por la tarifa estándar por milla del IRS o por gastos reales. La tarifa cambia cada año y hay reglas sobre qué millas cuentan, así que revísalo en irs.gov y consulta a un preparador de impuestos de confianza.
¿Me van a quitar impuestos de cada viaje?+
No como en un cheque de nómina. Al trabajar por cuenta propia, nadie retiene impuestos por ti: tú los apartas. Por eso muchos choferes guardan un porcentaje de cada semana en una cuenta aparte y no lo tocan.
¿Qué gasto es el que más sorprende?+
El mantenimiento. La gasolina se siente todos los días, así que se cuida; las llantas, los frenos y los cambios de aceite llegan de golpe y a mucha gente la agarran sin ahorro. Un carro que hace muchas millas al mes envejece a otra velocidad.
¿Cuánto se queda RaiteYa de cada viaje?+
La comisión es fija del 20%, siempre — la misma que cobra DiDi en México, y aproximadamente la mitad de lo que se quedan Uber (~42%) y Lyft (~40%) según los reportes de NELP de 2025. Los viajes en efectivo van directo a tu bolsillo y los depósitos son semanales.
¿Los choferes fundadores pagan comisión?+
Los choferes fundadores no pagan comisión los primeros 90 días. Después aplica la comisión fija del 20%.
¿Necesito un contador?+
No necesariamente, pero sí vale la pena hablar con un preparador de impuestos al menos una vez, sobre todo el primer año. Llegar con tus millas y tus recibos ordenados hace que esa consulta cueste menos y sirva más.
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